Encontrarse delante de un texto y darle un sentido, una forma, esto es, descodificar lo que el autor ha codificado previamente e interpretarlo. Interpretarlo quiere decir ante todo conocer el texto profundamente, en su totalidad. La etimología de la palabra “texto”, nos lleva a “téxere” (tejer), y el texto es, en realidad, lo más parecido a un tejido, a una tela bien compacta en la que se dan infinitas y múltiples relaciones de ideas, de sentidos contrapuestos, de conexiones. En este sentido provoca, tanto en el que escribe como en el que lee, emociones inmediatas o a largo plazo; se relaciona con el exterior y crea o recrea un mundo interior; tiene una forma, unos marcos, unos límites y al mismo tiempo puede llegar a ser infinito. Un texto es, sin duda, algo vivo, en cuanto vehículo de comunicación; evidentemente tiene forma, y no solamente la que le dan las páginas o el formato de un libro, sino una forma de caracter tridimensional.

La Lingüística Textual es el ámbito de la Lingüística contemporánea que centra su atención en el texto como unidad de análisis primaria. En su perspectiva teórica ya no se habla de una competencia abstracta o de un hablante ideal, sino más bien de un hablante concreto que se expresa a través de los textos, esto es, a través de unidades lingüísticas completas desde el punto de vista sintáctico, semántico y pragmático. Esta consideración hace que se supere el concepto de texto como concepto fundado sobre bases únicamente lingüísticas, revalorizándolo con todos aquellos factores que intervienen en la situación comunicativa. Es muy importante tener en cuenta, no sólo el carácter sintáctico de la Lingüística textual, sino también todos los fenómenos que se presentan en este acto comunicativo.

La metodología quiere llevar al crecimiento de la creatividad individual a través de un mayor conocimiento y experimentación de los procesos cognitivos.

La metodología desarrolla y presenta también otro recurso intrínseco del texto: el movimiento; y lo hace a través de las máquinas textuales: “el ‘representacionismo’ textual permitirá la escritura y la lectura en movimiento; según modalidades dinámicas, el movimiento podrá ser aplicado a objetos y a formas textuales de creación nueva; moveremos los objetos cuando queramos escribirlos, o bien serán los objetos los que se muevan, facilitándonos la lectura”